ATM no son las siglas de una red de cajeros automáticos; en este caso se trata del acrónimo de articulación temporomandibular. A esta articulación se asocia un síndrome o trastorno conocido como el trastorno de la articulación temporomandibular, una afección que se produce en la articulación de la mandíbula y los músculos que controlan los movimientos que realiza la boca. Este síndrome o trastorno suele tener un origen multifactorial, relacionado en numerosas ocasiones con el bruxismo, la hiperactividad muscular, la degeneración articular y otras alteraciones de carácter funcional o estructural.
En el tratamiento de esta afección, la ortodoncia es solo un eslabón dentro de una cadena más amplia, por lo que se trabaja con otras especialidades como la fisioterapia para realizar un abordaje integral del problema.
La articulación temporomandibular es la articulación que une mandíbula y cráneo. Es una de las articulaciones más complejas del cuerpo, ya que permite que la mandíbula pueda moverse en diferentes direcciones, por lo que el trastorno o síndrome de la ATM es una afección que provoca dolor y molestias a quienes la sufren. Se produce cuando existe una disfunción en la articulación, interfiriendo en actividades tan básicas como la masticación, hablar o incluso dormir, por lo que resulta indispensable prestar atención a los síntomas para poder abordar el problema lo antes posible.
Dentro de la sintomatología, el paciente puede notar dolor en los músculos masticatorios o en la articulación de la mandíbula, dolor que se extiende a la cara o al cuello, chasquidos dolorosos al abrir o cerrar la boca, rigidez en la mandíbula, bruxismo, cambio en la forma en la que encajan los dientes, zumbido en los oídos, pérdida de audición y mareos.
Por lo que podemos definir el síndrome de disfunción de la ATM como el conjunto de trastornos que provocan sensibilidad y dolor en la unión de la mandíbula con el cráneo, que actúa como bisagra entre los diferentes huesos, músculos, ligamentos y dientes que intervienen necesariamente en el habla y la masticación.
Tratamientos para la ATM cuando sufre daños
Encontrar un tratamiento eficaz para el síndrome de la ATM es algo que tiene que hacer un profesional de la odontología o un médico especializado, ya que depende de la causa y la gravedad, puesto que el tratamiento debe ser personalizado y multidisciplinar. La Clínica de Arcos, con un trato cercano en sus dos centros, cuenta con la tecnología más avanzada para el diagnóstico y abordaje de los problemas de la ATM y nos explica cuáles son las opciones de tratamiento posibles.
Desde las opciones conservadoras hasta las quirúrgicas en los casos más severos, la farmacología y la ortodoncia forman parte del abordaje multidisciplinar. Siendo la ortodoncia una de las disciplinas que mayor relevancia puede tener en estos casos, siempre colaborando con otras especialidades médicas y odontológicas.
En los casos más severos, aquellos en los que el trastorno de la ATM está más avanzado, existiendo limitación de la apertura, lo primero que hay que hacer es estabilizar la articulación mediante la aplicación de férulas de descarga. Esta férula hace posible que la articulación se recoloque en una posición más estable y cómoda sin que se produzcan interferencias dentales. Una vez estabilizada la ATM y controlados los síntomas, es posible planificar un tratamiento ortodóntico.
Existen casos de mayor gravedad en los que se produce una reabsorción del cóndilo mandibular, lo que viene a ser una pérdida del hueso que forma parte de la articulación. Si se produce esta situación, se pueden producir alteraciones graves en la mordida, la estética facial y la función mandibular, como es el caso de la mordida abierta, el retroceso mandibular y la asimetría facial. Además de que se producen dolor y limitación en los movimientos de la mandíbula, por lo que es necesario recurrir a la cirugía ortognática.
Esta cirugía es la solución más eficaz a la hora de restaurar la función mandibular y recuperar la armonía facial. Ya que se combina con la ortodoncia para poder conseguir la reposición de los maxilares, corregir la mordida y sustituir el cóndilo dañado. El objetivo es restablecer la articulación y volverla funcional y estable. Se trata de una cirugía de gran complejidad, pero con la que es posible devolver al paciente una mordida funcional, un rostro armonioso y una notable mejora en la calidad de vida.
Solo desde una articulación estable y relajada es posible diseñar una oclusión que funcione a largo plazo, por lo que al realizar el diagnóstico y planificación del tratamiento hay que identificar las discrepancias entre la mordida habitual y la posición mandibular estable, evitar forzar la ATM con una oclusión mal adaptada y diseñar una oclusión final que sea funcional, equilibrada y duradera.
El tratamiento de la ATM con ortodoncia supone beneficios como un tratamiento más eficaz y personalizado, en el que cada especialidad aporta herramientas específicas para el abordaje del problema. De manera que el tratamiento se adapte a las necesidades de cada paciente, combinando ortodoncia, fisioterapia, terapia psicológica si procede, etc.
Muchos trastornos de la ATM combinan causas mecánicas, musculares, posturales y emocionales, por lo que se abordan de forma conjunta y se reducen el dolor y las molestias, aumentando la calidad de vida de los pacientes.
Férulas: otra opción de tratamiento
Dentro del ámbito de la disfunción de la articulación temporomandibular, existen los dispositivos intraorales con los que se tratan los problemas mandibulares e incluso el sueño. Las férulas son dispositivos que mejoran los síntomas y abordan los problemas subyacentes que pueden tener impacto en la salud general.
Estos dispositivos proporcionan una superficie oclusal artificial que se diseña para encajar sobre los dientes superiores o inferiores. Existen diferentes tipos en función del problema a tratar, por lo que encontramos férulas de descarga o estabilización mandibular, férulas de reposicionamiento anterior y dispositivos de avance mandibular (DAM).
Las férulas de descarga se utilizan para el tratamiento de patologías que afectan a los músculos de la masticación y la ATM. También se utilizan para proteger a los dientes del desgaste excesivo que padecen las personas que sufren bruxismo. Existen varios diseños en función de cada patología.
Las férulas de reposicionamiento anterior se diseñan particularmente para el tratamiento de las disfunciones del menisco de la ATM. Los pacientes que padecen esta patología presentan ruidos y dolor en la articulación, además de sufrir episodios de bloqueo. Con esta férula se persigue el alivio o la eliminación de los síntomas y se frena la progresión del desplazamiento del citado menisco.
Con los dispositivos de avance mandibular, se tratan los ronquidos y la apnea del sueño. Funciona adelantando la mandíbula, manteniendo las vías respiratorias abiertas durante la etapa de sueño.
El uso de las férulas y los dispositivos de avance mandibular proporciona protección a los dientes frente al desgaste mecánico que se produce por fricción, es decir, diente con diente. Al mismo tiempo, mejoran la calidad del sueño, ya que los DAM son muy eficaces para reducir los ronquidos y tratar la apnea del sueño, lo que supone una mejoría en la calidad del descanso y la salud en general. Además de aliviar el dolor y mejorar la función, una férula adaptada ayuda a aliviar el dolor que produce el trastorno de la ATM y mejora la calidad mandibular, lo que supone una gran mejora para los pacientes que padecen este problema.
Como cabe esperar, a la hora de utilizar una férula para tratar los problemas de la ATM, existe un proceso de adaptación que se inicia con una evaluación detallada a manos de un especialista. Tras la evaluación inicial, se toman impresiones dentales y se realiza un registro digital para crear una férula personalizada con un registro de la posición específica en la que tiene que fabricarse, aspecto de gran importancia. Una vez se fabrica la férula, se ajusta en la boca del paciente y se enseña su uso y mantenimiento. Con las revisiones correspondientes, se verifica el funcionamiento adecuado y se llevan a cabo los ajustes necesarios si procede. Las revisiones a realizar se corresponderán con el cuadro clínico que presente cada paciente.
Antes de concluir, señalar que, aun tratándose de herramientas eficaces, las férulas intraorales y los dispositivos de avance mandibular no son dispositivos inocuos. Un uso inapropiado de los mismos puede conllevar la aparición de efectos indeseados. Algunas personas pueden experimentar molestias en la boca, irritación en las encías o desajustes en la mordida. Una férula o DAM mal indicada o fabricada puede incrementar los problemas existentes o provocar la aparición de nuevos problemas, como el aumento del dolor mandibular, los ruidos articulares o el bloqueo de la mandíbula. Por lo que es indispensable que su uso sea supervisado por los especialistas, quienes pueden realizar los ajustes necesarios y proporcionar las recomendaciones correspondientes en cada caso para asegurar que la férula sea eficaz y el tratamiento seguro.
Las férulas intraorales y los dispositivos de avance mandibular son una solución eficaz para el tratamiento de muchos problemas de la ATM, por lo que siempre hay que considerarlos como opción antes de recurrir a la cirugía.
En cualquier caso, la mejor manera de abordar los problemas o el síndrome de la ATM es acudiendo al profesional de confianza; un dentista siempre sabrá cómo proceder y derivará al equipo multidisciplinar correspondiente.