Recesión gingival: cuando las encías se retraen

Tener las encías retraídas es algo bastante frecuente y que para la mayoría pasa desapercibido. Los odontólogos advierten que, aun tratándose de un problema común, no hay que restarle importancia. Son muchas las ocasiones en las que la recesión gingival es tan solo el principio de una complicación mayor que puede suponer la pérdida de algún diente.

Las encías retraídas son, como decimos, uno de los problemas más frecuentes en la actualidad, aunque la mayoría de las personas que lo padecen ni siquiera saben que lo sufren. Se considera que una persona tiene las encías retraídas cuando la encía muestra una parte de la raíz del diente, lo que se percibe porque se observa que la pieza dental es más larga y se presenta la sensibilidad al frío. En algunas ocasiones también se observa un surco junto al borde de la encía.

Cuando aparece la recesión gingival, puede afectar a un solo diente o a varios, siendo el nivel de afectación según la causa que la origine. Por lo general suele aparecer a consecuencia de una periodontitis y del cepillado agresivo, aunque las causas pueden ser otras.

La recesión gingival o encías retraídas es, en definitiva, un debilitamiento del tejido que conforma las encías, hasta el punto en el que se reduce el volumen y se expone parte de la raíz del diente. Se produce a lo largo del tiempo y deteriora las piezas dentales, afectando principalmente a los dientes anteriores y a los premolares. Las encías se van reduciendo de forma progresiva, dando la sensación de tener los dientes largos y movibles. El deterioro de la encía termina provocando la pérdida del diente, con una única solución posible que no es otra que recurrir a los implantes o las prótesis dentales.

Causas de la recesión gingival

En los casos en los que aparece la recesión gingival, hay que tener presente que no se trata de un mero problema estético de la sonrisa; se produce un deterioro en el diente afectado que puede llegar a provocar su pérdida. La Clínica Integral de Excelencia Quintana 1 Dental, cimentada sobre valores de ética sanitaria y con vocación de servicio, explica las principales causas de la retracción de las encías para que sepamos cómo proceder.

Una de las principales causas es la periodontitis o piorrea, enfermedad que afecta a las encías y se caracteriza por ser crónica y ser consecuencia de la acumulación de bacterias en la boca, asociada a la consiguiente respuesta inflamatoria por parte del organismo. Esta patología suele ser debida a una mala higiene bucal. Cuando la periodontitis no se trata, las bacterias producen una infección que destruye los tejidos alrededor del diente, como las encías y el hueso. En este caso particular, la recesión de encías se manifiesta de forma generalizada en todos los dientes.

Fumar es malo para todo y, por supuesto, contribuye a que se produzca retracción gingival y empeoren las enfermedades periodontales. Esto se debe a que las sustancias tóxicas del tabaco reducen el riego sanguíneo, alteran la respuesta inmunitaria y camuflan la inflamación. El tabaco enmascara los síntomas de las enfermedades periodontales como el enrojecimiento, la inflamación y el sangrado de las encías, por lo que, si el paciente no sabe que padece retracción de las encías, esta progresará.

Puede parecer contradictorio, pero cepillarse los dientes con fuerza no es prudente. El cepillado agresivo, junto a la periodontitis, es una de las principales causas de que se produzca recesión de las encías. Son muchas las personas que se cepillan los dientes con excesiva fuerza, pensando erróneamente que así, van a limpiar mejor su boca. Otras personas utilizan cepillos de cerdas muy duras con la misma idea y las mismas consecuencias: el exceso de presión y los filamentos erosionan el margen gingival y el cemento radicular, provocando retracción gingival y sensibilidad dental. Por lo general, cuando se produce por esta causa, se manifiesta en unos dientes concretos, precisamente aquellos en los que se ejerce mayor fuerza, por lo que no se produce una retracción generalizada.

El bruxismo es otra de las causas que pueden derivar en recesión gingival. Este hábito en el que se aprietan y rechinan los dientes de forma involuntaria y relacionado con el estrés puede desembocar en una retracción de las encías. Si se padece bruxismo y no se controla la afección con las revisiones correspondientes y la férula de descarga, los músculos y las articulaciones sufren una tensión constante que puede conllevar un trauma oclusal que contribuya a que se produzca la temida recesión gingival.

Un golpe fuerte puede provocar encías retraídas en caso de traumatismo severo, ya que puede producirse la pérdida de parte del tejido de las encías y su retracción.

Del mismo modo, la ortodoncia que implica movimientos dentales puede derivar en movimientos dentales mal controlados hacia fuera del hueso, dejando la raíz con menos soporte, pudiendo causar encías retraídas. De ahí la importancia de una buena planificación para realizar el tratamiento ortodóntico.

Los piercings en la boca, tanto en la lengua como en el labio, pueden provocar una recesión gingival debido a que se apoyan o entran en contacto con la encía. El roce continuo que se produce termina desgastando el tejido gingival y provocando su retracción. En estos casos, la retracción se produce en los dos o tres dientes que más contacto tienen con el piercing.

Consecuencias de la retracción

Ahora que sabemos por qué se puede producir la retracción de las encías, vamos a conocer las consecuencias que produce. La movilidad y la pérdida de dientes son algunas de las consecuencias más graves de la recesión gingival. Esta se produce cuando la causa de la recesión es la periodontitis, lo que se debe, como ya comentamos párrafos atrás, a la destrucción del tejido que rodea los dientes por las bacterias.

Al provocar que la raíz del diente quede expuesta, las encías retraídas producen dolor y sensibilidad dental. Esto se debe a que la zona de la raíz no se encuentra protegida por el esmalte dental como el resto del diente, por lo que es más sensible que el resto de la pieza. De manera que la persona que padece recesión gingival puede presentar molestias o dolor cuando se cepilla los dientes o ingiere bebidas y comidas muy frías, calientes o ácidas.

Otra consecuencia es el perjuicio estético que produce la recesión gingival. Cuando se retraen las encías, la sonrisa muestra un aspecto diferente, se expone la raíz dental, los dientes se ven más largos y pueden aparecer triángulos negros entre ellos y la sonrisa se torna más envejecida.

El tratamiento de las encías retraídas se realiza en función de la causa. Esta patología no se produce de forma espontánea y por sí misma, por lo que para recuperar el aspecto inicial de la encía, es indispensable recurrir a un tratamiento dental concreto. Cuando la causa es la periodontitis o piorrea, lo primero que hay que hacer en la consulta del dentista es realizar un estudio periodontal con el que se pueda verificar el estado de la enfermedad y el tratamiento más adecuado.

Ante un caso de encías retraídas por periodontitis, se debe llevar a cabo un tratamiento periodontal básico, que implica el raspado y alisado radicular o curetaje. En algunas ocasiones hay que recurrir a un tratamiento antibiótico para controlar las bacterias y, cuando se trata de una periodontitis avanzada, puede ser necesario recurrir a la cirugía periodontal, accediendo a los depósitos de bacterias más profundos.

Cuando se trata de encías retraídas por un cepillado agresivo, el tratamiento puede pasar por un injerto de encía en los dientes afectados, de manera que se consigue la recuperación del tejido perdido. En estos casos es fundamental que los pacientes mejoren su técnica de cepillado para evitar el trauma en la encía, cepillando sus dientes con menos fuerza y utilizando un cepillo de cerdas suaves.

Si la causa es el bruxismo, antes de nada, hay que diagnosticar y tratar el bruxismo con su correspondiente férula de descarga, reduciendo el trauma oclusal y evitando que empeore la recesión y el propio bruxismo. Corregido el hábito, el dentista tendrá que valorar si la recesión puede corregirse con un injerto de encía.

La recesión gingival no puede tratarse con remedios caseros, pero sí se pueden tomar una serie de medidas complementarias con las que evitar su aparición o que empeore:

  • Higiene dental adecuada, eliminando la placa bacteriana. Cepillarse después de cada comida y utilizar el hilo dental es fundamental.
  • Técnica y utensilios adecuados, movimientos cortos y cepillos de cerdas suaves para evitar el daño a la encía.
  • Control de hábitos como dejar el tabaco o utilizar férula de descarga si se padece bruxismo.
  • Hacer revisiones periódicas al dentista para conservar la salud de las encías.

Cuando se notan las encías retraídas, es indispensable acudir al dentista para determinar la causa que las produce. No es lo mismo una piorrea que una recesión a causa del cepillado, pero en cualquiera de los casos, se puede deteriorar tanto la encía que conlleve la pérdida de piezas dentales, por lo que más vale acudir a tiempo para poder evitarlo.

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