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Pepe Rodríguez: “A los 14 años me perdí: mujeres, cerveza, salir…“

Delante de una caña hay dos temas estrella: deporte y política. De ambos (y de alguno más) hablamos en la barra de un bar con Pepe Rodríguez, el chef que se ha ganado a España con una receta basada en tres ingredientes: talento, carisma y mucha gracia.

Álvaro Luengo

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La cerveza Amstel ha presentado una nueva ‘Edición Especial Chef’, cuya etiqueta lleva la firma de Pepe Rodríguez, que este miércoles podrá punto y final a la última edición de MasterChef. No quisimos pasar la oportunidad de acodarnos en la barra con el cocinero manchego, abrir un par de tercios, y disfrutar de la conversación de este figura de la televisión y los fogones. ¿El resultado? Nos llevamos una divertida charla y la receta de tres de sus tapas, con la que vas a quedar como un señor.

¿Qué tal te llevas con el zumo de cebada?
Me he llevado bien desde muy joven, la verdad es que tenemos buena relación. Incluso intensa algunas veces. Y espero que dure muchos años.

Antes los niños querían ser Cristiano o Messi. Ahora quieren ser Jordi Cruz o Pepe Rodríguez… ¿pero qué estáis haciendo?
¡Qué pena eh, qué país! Algo hay que hacer, hay que quitar los programas de televisión rápido, que los niños no los vean. Yo creo que hay que quedarse con el trasfondo y si entretenemos a la gente ya es mucho. Pero si encima damos una pincelada de cultura y conseguimos que un niño vea algún valor en ese programa, y que descubra que para triunfar hay que trabajar mucho, sacrificarse, esforzarse… pues perfecto. Y si encima al niño le da por cortar un pimiento, una cebolla o un tomate y después lo prueba, algo hemos ganado.

Tras las elecciones sabemos que los pactos van a ser necesarios, ¿qué partido te gustaría que fuera el plato principal y cuál el maridaje?
Llevo tres legislaturas sin ir a votar. Lo siento, no lo tengo claro. No me gusta casi ninguno, me gustan un poquito todos y el que gobierne será el que tenga que gobernar. Sólo espero que lo hagan bien, y que pacten como quieran pero pensando en el pueblo.

Entre los grandes chefs se está poniendo de moda los maratones, el gimnasio… ¿cómo llevas tú el culto al cuerpo?
Me alegro de no ser un chef de moda. No se me ocurre correr, si acaso a por el mando a distancia cuando me lo quita mi hija pequeña. Ese es el poco deporte que hago. Bueno, ahora juego de vez en cuando al tenis, que practicaba de pequeño y lo he retomado. Pero mira, no me apetece nada salir a correr, no se me ha perdido nada, lo siento.

comiendo

Mi hija de 5 años es fan de MasterChef y me ha encargado que te pregunte por qué comes así si sabes que te está viendo tanta gente…
Vaya con la niña, que puntillosa es, me han dicho de todo pero no tan directamente… ha salido al padre, eh. Es mi manera de comer, me sale de forma natural. No creo que sea un cerdo comiendo, lo que pasa es que Jordi y Samantha son demasiado finos, no comen, escarban. Yo no, yo le hinco el diente y cojo una cucharada buena, lo pruebo, lo saboreo…

Te vemos siempre de negro en el plató, ¿de calle también eres tan serio vistiendo?
Yo creo que era una persona que vestía bien, pero llegué a MasterChef y como allí tengo una estilista… bueno, no te imaginas, me han puesto a parir: “se te nota lo pueblerino que eres, no tienes ni idea…” En el programa me han quitado unos zapatos, una camiseta que tenía de colorines… y me ponen el polo ese que lleva todo el mundo, los pantaloncitos que lleva todo el mundo… soy ahora mismo un chef políticamente correcto.

Hemos llegado a un punto en el que parece que si no te gastas 200 euros en comer no comes bien.
No, no es verdad. Pero hay restaurantes que tienen que costar 200 euros o más. Se puede comer muy bien de manera económica y desde que la crisis empezó hasta ahora, se come todavía mejor de precio, no hay tanta burbuja gastronómica. Pero claro, querer que un somelier te atienda, comer con un buen vino español, disfrutar de un tres estrellas Michelin… Eso, por suerte o por desgracia, tiene que costar mucho dinero.

¿De qué plato estás mas orgulloso?
De muchos, sobre todo de los que me traen referencias de la memoria gustativa. Cosas que comía de crío que ahora puedo transformar y actualizar. El buñuelo con pringá del cocido de El Bohio es un buen ejemplo (abajo tenéis la receta). Es la versión del panecillo que mi madre me vaciaba y en el que metía toda la pringá, luego lo cerraba con la miga, se iba empapando de grasilla y me lo iba comiendo de camino al cole… Eso me parece genial, poder hacerlo en una tapa, servirlo en un restaurante, con el caldo del cocido maravillosamente hecho y unas verduritas…

¿Y de qué estas mas orgulloso, así en general?
Pues de momento de no estar enfermo y de poder pasear andando, de estar con mi familia a gusto… y de ser una persona normal. Bueno, medianamente normal. No he hecho nada en la vida tan extraordinario como para sentirme orgulloso.

¿Va más gente al Bohío desde que sales en la tele?
Sí, lógicamente. La tele tiene un poder extraordinario como no lo tiene nada. Entonces, bienvenida sea la tele.

¿Estás más cómodo en el plató o en la cocina?
Pues mira, ya no lo sé. Estoy muy cómodo en el plató y cada vez más. He estado a gusto siempre en el programa, me encuentro como en casa. Me encantaría seguir haciendo las dos cosas, disfruto mucho de ambas.

Eres como el profe de master ‘chef’, ¿que tal te llevabas tú con los tuyos?
Era un estudiante bastante decente hasta que llegué a los 14 años, entré en el instituto y ahí desapareció Pepe Rodriguez como estudiante. No pude: mujeres, cerveza, salir, alternar… me perdí. Creo que fue uno de los disgustos mas grandes que le di a mi madre, jamás había suspendido, estaba siempre entre el notable y el sobresaliente, y me quedaron cinco en primero de BUP. Para mí fue un trauma y ya no me pude recuperar. Por eso valoro mucho a la gente joven con la cabeza en su sitio capaz de estudiar, porque estudiar entre los 14 y los 18… chico me quito el sombrero.

Manda narices que después de los platos tan increíbles que se han hecho en Masterchef el que haya pasado a la historia sea el ‘León come gamba’…
Bueno, son los daños colaterales de la televisión, estas cosas que la gente convierte en virales. Son momentos surrealistas que hay que tomárselos con ironía, no era nuestra intención abroncar a ese chico por aquella estupidez, porque hizo una verdadera estupidez no cabe duda, pero es verdad que la tele a veces marca demasiadas cosas que no son así, se pone una música trágica… y se dramatiza en exceso. Fue una estupidez de un chico, un plato fallido y ya está. Cojamos el lado bueno si es que lo tiene, que tampoco no lo sé.

¿Lo peor de trabajar en la tele es ser famoso?
No, aunque es verdad que hay momentos en los que resulta un poco cansino. Pero no me siento famoso, no se todo el alcance de esa palabra, la tele tiene esas cosas, te proyecta, te hace un personaje conocido… pero yo lo pongo en la balanza y me ha dado tantas cosas que no puedo quejarme de que un día toque hacerse 100 fotos y firmar autógrafos a gente que encima dice que es para su hijo, que te aprecia y te venera. Mira chico, que mas puedo pedir.

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Receta Pepe Rodríguez
Receta Pepe Rodríguez
Receta Pepe Rodríguez
Categoría: Cine y TV , Gourmet y Hombres EGO

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