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Macarena García: "Es muy sanador hacer cosas en lo que no eres buena"

Los inolvidables ojos de la ‘Blancanieves’ que la catapultó vuelven a brillar en ‘La llamada’,  su segundo protagonista en el cine. Macarena García no ha dejado de encadenar trabajos, pero quiere crecer más y reclama proyectos con mujeres potentes.      

Paula Ponga. Fotos: Valero Rioja. Estilismo: Noemí Vázquez, Tamara Escolar y Eli Nasra.
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Macarena García: "Es muy sanador hacer cosas en lo que no eres buena"

Ha vivido cuatro años en un campamento cristiano de verano, La Brújula, escenario teatral, primero, y cinematográfico, después, creado por “mi hermano del alma”, Javier Ambrossi (su único hermano, cuatro años mayor que ella y que, antes de ponerse detrás de la cámara, probó suerte como actor), al que adora (“muero por él”) y que adoptó el apellido familiar italiano mientras ella, Macarena García de la Camacha Gutiérrrez Ambrossi (Madrid, 1988), se quedaba con el más común:  “Cuando él optó por el italiano Ambrossi, a mí se me hacía extrañísimo cambiarme el nombre. Ahora que llevo 10 años en esto he empezado a pensar que habría sido bonito Macarena Ambrossi. Pero de aquella no tenía nada que ver conmigo.”
La máxima vital que María (Macarena García) y su mejor amiga, Susana (otra pequeña gran actriz: Anna Castillo), comparten en La Llamada es “lo hacemos y ya vemos”.

En la vida real ya es otro cantar, aunque “es hacia donde me gustaría ir; lo que quiero recordarme cada vez que se me olvida. Porque soy más bien reflexiva que de ‘lo hacemos y ya vemos’. Mi hermano y Javi (Calvo, coautor del libreto teatral y su adaptación al cine) se han tatuado esa filosofía y yo tendría que hacerlo también. Por supuesto que  La Llamada  tiene mucho de mí. Mi hermano sabe de mis complejidades. Yo no veo a Dios ni por asomo, pero Dios es una excusa para hablar de muchas otras cosas”, aclara. “Mis compañeras de La Llamada,  que aún son más brillantes como personas que como actrices, me ayudan mucho a sacar ese punto más loco mío que a veces echo en falta en mí. Me hace muy bien estar al lado de ellas y de los Javis (Calvo y Ambrossi). Ellos son un recordatorio permanente para mí; con ellos he aprendido a divertirme más en la vida”, reconoce. “La película ha sido el final de una etapa; un final hermoso. Dos meses de rodaje de un proceso muy largo, de mucho trabajo, en el que hemos puesto mucho de nosotros.”

opus

DIOS ES AMOR
En la vida real, Macarena García estudió en un colegio del Opus y recuerda con horror cómo las monjas prohibieron a una compañera de 16 años que volviera a clase al haberse quedado embarazada. En La Llamada, coescrita por los Javis (Javier Calvo y su hermano Javier Ambrossi), se le aparece Dios con lentejuelas cantando temas de Whitney Houston.  La madre Bernarda (Gracia Olayo, en la foto) pretende formarla y guiarla por la buena senda.

VOLVER A EMPEZAR, ¿POR QUÉ NO?
Esta perfeccionista con autoexigencia brutal desde que era estudiante de sobresaliente, además de gimnasta deportiva de competición (“me divertiría hacer una superheroína, algo físico: estoy bastante en forma, hago mortales y esas cosas”) está aprendiendo a aflojar: “Solo tenemos una vida. ¿Cómo vamos a gastarla en algo que no nos gusta? Mi madre es mi ejemplo de eso: alguien que teniendo una vida muy cómoda (era directora de una sucursal de la Caixa y ha trabajado en Banca desde que finalizó sus estudios) apostó por hacer lo que deseaba, que es ser profesora de Pilates, para tener una vida más plena. Hay que ser muy valiente para hacer eso.”

Macarena García ha ido modulando energías y afinando el foco: “Al principio de mi carrera llevé un ritmo muy loco, pero me di cuenta de que eso no me hacía feliz del todo, no lo disfrutaba, estaba agotada todo el día. Dije no a cosas que me gustaban para tomarme unos meses de descanso. Y he aprendido a darme mis tiempos. No quiero ser solo actriz. Quiero leer, ir al cine, estar con mis amigos, cocinar, dar un paseo... Intento ser consecuente con eso. Ahora me he apuntado a clase de cerámica. Porque es importante hacer cosas en las que uno no es bueno. Y que nadie espere nada de ti. Yo dibujo y pinto muy mal, y me puse a hacerlo. Es muy relajante no esperar hacerlo bien, y que nadie lo vaya a mirar. Es muy sanador. Yo lo hice por prescripción de una psicóloga.”

PUNTO Y SEGUIDO CON BRÍO
Pronto la veremos en la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo, guinda de una trayectoria televisiva prolífica (B&b; Luna, el misterio de Calenda; El pacto; Amar en tiempos revueltos; El internado; Punta Escarlata; Hospital Central), en un personaje exponente de lo que quiere que sea su carrera a partir de ahora: “Quiero crecer como actriz de forma proporcional a como lo estoy haciendo como persona. Ya no soy una adolescente, ni me siento así. No quiero personajes que lo sean. Quiero mujeres que no estén al servicio de los hombres, como muchas de las que me encuentro en la vida: profesionales excelentes en trabajos importantes, líderes, con motivaciones que van más allá de tener marido e hijos. Eso es lo que quiero luchar. Darle voz a mujeres que existen pero que vemos poco. Quiero hacer mujeres que me interese ver. En películas pequeñas, grandes; en teatro. En buenas historias. Porque esas, las buenas historias, son las que te hacen disfrutar, sentirte orgullosa de tu trabajo y desear que los demás lo vean y disfruten con él.” Y concluye con la dosis justa de positivismo: “Solo en una parte depende de mí, así que habrá que ser flexible.” Y ríe, con alegría, Macarena.

Categoría: Cine y TV

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